miércoles, 13 de julio de 2011

MIS MOMENTOS DE CINE: LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (STAR WARS, 1977)

Si existe un top ten de mis momentos de cine con aquellas películas que han marcado mi vida para siempre ahí estaría "El sur", una o dos de Woody Allen (la opción cambia según mi edad y mi estado de ánimo), "Ordet", y por supuesto, la que hoy nos ocupa.

Quizás sea contradictorio mezclar estos tipos de películas tan alegremente, pero ya no hablamos de valores cinematográficos (que los tienen y en cantidad), ni de gustos personales... hablamos de películas que me han afectado, que forman parte de mi mismo, que me han ayudado a ser como soy (para bien o para mal entiendase). Si esta selección es contradictoria debe ser porque yo mismo lo soy.

"La guerra de las galaxias" es una creación total de George Lucas, puesto que la escribió y la dirigió con total libertad creativa salvo lo ajustado del presupuesto (aunque después se ha demostrado que con mayor presupuesto las películas empeoraban) y consiguió cambiar Hollywood para siempre. Existe en el cine norteamericano un antes y un después de esta película, por muchos motivos.

El primero es el temático, Lucas recogía siglos de tradiciones mitológicas (desde la antigüedad hasta el mito artúrico) y los mezclaba con los seriales de los años 30 y 40; pero lo mas importante es que recogía todos aquellos géneros que o bien habían desaparecido por completo o agonizaban en los setenta, como las películas de capa y espada, las de combates aéreos de la I Guerra Mundial o las películas del oeste, y generaba un nuevo tipo de películas de ciencia ficción. Es decir, creaba algo nuevo en Hollywood, pero a través de lo viejo, de lo que había funcionado en la época dorada.

También por primera vez se creaba un departamento de efectos especiales (la ILM) que se convertía en algo tan importante para el film como la fotografía o la música.

Y Lucas se hacia con el control absoluto del merchandising, algo que en el año 77 apenas estaba explotado y que hoy día es un símbolo mas del denominado neohollywood.

La película creaba un universo nuevo (en todos los aspectos como estamos viendo), pero sus aciertos son muchos: un argumento que imaginaba mundos extraños para luego contarnos la eterna lucha entre el bien y el mal, un casting muy acertado con actores desconocidos, pero con un carpintero que solo había hecho un papelito en la anterior película de Lucas (Harrison Ford) y dos pesos pesados como Peter Cushing y Alec Guinness, que no entendía nada pero que apenas cobró y solo se aseguro un 2'5% de la taquilla, con lo que algo se olia del futuro éxito. Además, eligio para la música a un compositor que acababa de "dar la nota" con "Tiburon" de su amigo Spielberg (John Williams) y que acabaria de redondear la película.


En definitiva, "La guerra de las galaxias" supone el inicio de muchas cosas, y para el que esto escribe, el inicio de una pasión devoradora por el cine.

lunes, 20 de junio de 2011

MIS MOMENTOS DE CINE: EL TERCER HOMBRE (THE THIRD MAN, 1949)

Esta es una película absolutamente hipnótica, uno no puede empezar a verla y dejarla, porque te atrapa desde el principio, te agarra y no puedes dejar de mirarla hasta el final. Y los motivos son varios.

Primero, la historia de Graham Greene que nos sumerge en una trama policíaca de un hombre que trata de averiguar como y porque ocurrió la muerte de su amigo, pero en la Viena de después de la Segunda Guerra Mundial. Una ciudad dividida en partes por los ganadores de la contienda y que, aparece destruida por una guerra cuya sombra aun permanece. Pronto descrubrirá que su amigo no era lo que parecía.

Todo esto se filma con una fotografía expresionista, típica del cine negro, que agudiza los claroscuros y que deja gran parte de la pantalla en las sombras.


A esto se unen don actores en estado de gracia: Joseph Cotten, cuya década prodigiosa fueron los cuarenta, y un enorme Orson Welles que inunda la pantalla cada vez que aparece y que realiza uno de los mejores malvados de la historia. Juntos tienen las mejores escenas de la película con unos diálogos que ya han quedado como antológicos, al igual que la noria del parque de atracciones de Viena.

Pero tampoco termina ahí el atractivo de esta película, pues a todo esto se suma una filmación a base de ángulos aberrantes y una música prodigiosa de Anton Karas.

Resulta casi imposible que esta joya la rodara, como si tal cosa, el director británico Carol Reed, que nunca volvería a realizar nada parecido y, es por esto, que hoy día esta practicamente demostrado que Welles participo en el guión.

Es resultado es una película prodigiosa y enigmática, que no en balde ha sido elegida en muchas ocasiones por los críticos como la mejor película europea de la historia. Esto, como siempre en estas listas, es discutible, pero lo que si es evidente es que siempre habrá que situarla entre las cinco primeras

jueves, 9 de junio de 2011

MIS MOMENTOS DE CINE: EL DORADO (1966)

Sigamos con el cine del oeste y con un director paradigma de lo que es ser un gran artesano y que, sin tener ínfulas de autor, consiguió llenar su carrera de obras maestras, y lo que es mas complicado, en géneros muy distintos.

Howard Hawks es un director poco reivindicado, fue descubierto tardiamente y su hazaña consiste en moverse en todo tipo de películas con una soltura como pocas veces se ha visto en la historia del cine. Da la sensación de que podía realizar grandes películas en cualquier género.

Realizó uno de los mejores (y de los primeros) films de gangsters con "Scarface, el terror del hampa" (1932),  consiguió una de las mejores de las llamadas "screwball comedys" con "La fiera de mi niña" (1938) o con "Luna nueva" (1940), entro en el cine bélico con éxito con "El sargento York" (1941) y realizo dos de las mejores obras del cine negro: "Tener y no tener" (1944) y "El sueño eterno" (1946).

Cualquiera de ellas y otras que me dejo en el tintero merecería su hueco en este blog (y lo tendrán).

No había tenido un éxito tan grande con sus western, aunque había realizado algunos apreciables; pero esto cambaría con "Rio Bravo" (1959) y la que nos ocupa en esta ocasión.

Hoy día es normal hablar de remakes, porque en el Hollywood actual tan falto de ideas se ha vuelto recurrente el volver a filmar títulos antiguos que fueron un éxito. Pero en 1966, Hawks fue mas allá de lo que se ha ido actualmente e hizo un remake de una película suya de siete años antes. Practicamente, "El Dorado" es la misma película que "Rio Bravo", pero si tengo que elegir me quedo con su segunda versión, que para mi esta mejor acabada y resulta mas redonda. O quizás sea porque prefiero a Robert Mitchum de partener de John Wayne, antes que a Dean Martin; y también me gusta mas James Caan en el papel de novato.

La película es una autentica delicia, que trata de como un grupo de amigos se enfrenta a sus problemas en una situación límite, practicamente encerrados en la comisaria con un preso al que deben proteger. Sin embargo, lo que parece una película sumamente dramática se convierte en manos de Hawks en algo emocionante, lleno de un sentido del humor maravilloso que humaniza a los personajes y rebaja la tensión.

Una autentica película para disfrutar, sobre viejos amigos que vuelven a resolver sus problemas juntos: los que llevan dentro después de los años y los que llegan desde fuera. Yo la suelo ver cuando me siento deprimido y os aseguro que funciona.

lunes, 23 de mayo de 2011

MIDNIGHT IN PARIS

Woody Allen ha vuelto.

Es evidente, que tras "Match Point" (su última obra maestra) la cosa había decaído bastante, "Scoop" era poco mas que una comedieta de escasa gracia, "El sueño de Cassandra" era una especie de remake vulgar de Match Point y así hasta llegar a "Conocerás al hombre de tus sueños" donde Allen tocaba fondo en una película que repetía hasta la saciedad todos sus temas, pero sin gracia, sin clase y sin ritmo. Era, sin lugar a dudas su película mas floja en mucho tiempo y hacia temer lo peor, pues la película provocaba lo contrario de lo que se espera de él: aburrimiento.

Sin embargo, la película que nos ocupa es otra cosa. Supone un proyecto antiguo, que no había podido realizar por falta de dinero, ya que implica la recreación de varias épocas históricas (algo bastante insólito en su cine) y supone, por encima de todo, una declaración de amor a París, como queda claro en el prólogo, antes de sus títulos de crédito de siempre en blanco sobre fondo negro (los mas baratos).

Se trata de una comedia romántica con ingredientes del fantástico, con lo que recuerda mucho a "La rosa purpura del Cairo" (donde también recreaba una época histórica similar, los años 30, y utilizaba elementos fantásticos cuando un personaje salia de una película en pleno cine por amor hacia una espectadora).

Aquí, un personaje bastante confundido (un Owen Wilson contenido y que da el tipo) descubre que hacia la medianoche puede viajar en el tiempo y retroceder al París de los años 20 y encontrarse con muchos de los escritores y pintores que lo poblaban como Hemingway, Scott Fitzgerald, Picasso, Buñuel, Man Ray o Dali (cameo extraordinario de Adrien Brody). Deberá decidir si volver a su realidad y casarse, o quedarse en esos años que suponen su época dorada. Esto da pie a situaciones divertidas y a reflexiones sobre el amor y la vida, como cuando le dicen: "el presente es insatisfactorio, porque la vida es insatisfactoria".

Todo contado sin prisas, con un ritmo suave y que se recrea en ambientes y localizaciones parisinas, lo que da lugar a una película deliciosa, que, sin ser una obra maestra, si que nos devuelve algo del mejor Woody Allen.

miércoles, 18 de mayo de 2011

MIS MOMENTOS DE CINE: CENTAUROS DEL DESIERTO (THE SEARCHERS, 1956)

Si uno piensa en cine, piensa en John Ford, porque es uno de los fundamentales.

También se piensa inmediatamente y asociado a su nombre en las películas del oeste, pero esto si es algo equivocado o por lo menos, no del todo exacto, porque  muchas de sus mas grandes películas no pertenecen al género del western. Baste recordar títulos maravillosos como "El delator" (1935), "Las uvas de la ira" (1940), ¡Que verde era mi valle! (1941) o "El hombre tranquilo" (1952) de las que hablaremos otro día, pues todas pertenecen a eso que he denominado "mis momentos de cine" (sobre todo las dos últimas).

Aun así, es cierto que gran parte de sus mejores películas pertenecen al cine del oeste, desde que en 1939 revolucionara este género con "La diligencia".

"Centauros del desierto" (traducción fantasiosa del título original) es una obra maestra en la que el cine del oeste se vuelve adulto. No esta exenta de todos los aciertos de su cine como una dirección invisible (es lo contrario de un director que mueve constantemente la cámara o la coloca en lugares imposibles haciéndose notar), unos secundarios maravillosos que lo acompañaron en toda su carrera, apuntes humorísticos y románticos dentro de la trama dramática general....

Pero lo que realmente hace grande esta película es el personaje de John Wayne, el tio Ethan; un verdadero estudio psicológico del racismo, un personaje complejo que evoluciona durante la película desde unos postulados inamovibles hacia la comprensión del otro en una de las mejores interpretaciones del actor ( si no la mejor). Y luego esta lo que deja entrever sin decir nada, Ethan vuelve de la guerra a ver a la familia de su hermano, pero el juego de miradas con su cuñada nos dice porque se fue y nos deja la incertidumbre de quien es realmente su sobrina secuestrada por los indios.

En fin, existe una artículo de Santos Zunzunegui sobre la manta india que hay en el porche de la casa.

Da igual, es una película para disfrutar con los personajes y con la historia, y solo el principio y el final con la cámara a través de la puerta de la casa son ya unas secuencias  magistrales, por no hablar de la fotografia de Monument Valley o de la preciosa música de Max Steiner: